Todo sobre la Artrosis

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La artrosis se refiere a una patología degenerativa de las articulaciones. Se caracteriza por un componente inflamatorio pronunciado en relación al grado de progresión de la alteración del tejido cartilaginoso y de las superficies óseas subyacentes, además del estrés impuesto sobre las coyunturas durante las actividades diarias.

El cartílago es una estructura que recubre las cabezas articulares y tiene la función de distribuir uniformemente la carga mecánica. Esta función busca disminuir la fricción durante el movimiento y absorber los microtraumatismos derivados de la carga en la articulación.

El proceso no solo involucra el cartílago, sino que afecta a toda la articulación, incluido el hueso subcondral, la membrana sinovial, los ligamentos, la cápsula y los músculos peri-articulares.  Esta dolencia, sin duda es la más común de las enfermedades del sistema músculo-esquelético.

Causas de la Artrosis: Síntomas, diagnóstico y tratamiento

Los lugares típicos de las articulaciones afectadas por este padecimiento, son la columna vertebral, la cadera, la cabeza del fémur, la rodilla, la muñeca y la mano. En todas las localizaciones, la aparición de la patología puede depender de factores predisponentes individuales sobre una base genética.

También, por la combinación desfavorable de factores genéticos, anatómicos y ambientales relacionados con el estilo de vida y la constitución física. Además, puede aparecer como resultado de la presencia de un trastorno metabólico (por ejemplo, diabetes), una lesión o infección articular.

Factores asociados a la Artrosis

Existen numerosos factores que están asociados y pueden influir en el desarrollo de la patología. En particular la edad, el sexo, lesiones articulares previas, los factores genéticos y otras enfermedades endocrino-metabólicas parecen ser de importancia crítica en la aparición de la dolencia.

Edad

Suele comenzar a partir de finales de los 40 años. Esto puede deberse a cambios corporales que vienen con el envejecimiento, como el debilitamiento de los músculos, el aumento de peso y la incapacidad del cuerpo para curarse a sí mismo de manera efectiva.

Sexo

El padecimiento es más común en mujeres que en hombres. Las causas no son solo hormonales, de hecho, parece que otros factores, como el metabolismo de los tejidos, la diferente masa corporal y la genética, juegan un papel importante en la determinación de estas diferencias.

Lesión articular

Una lesión u operación importante en una articulación puede originar la dolencia en esa articulación más adelante en la vida. La actividad y el ejercicio normales no causan esta enfermedad en sí, pero las actividades muy duras y repetitivas o los trabajos físicamente exigentes pueden aumentar su riesgo.

Factores genéticos

Los genes heredados pueden influir en la probabilidad formar el daño de la articulación en la mano, la rodilla o la cadera. Algunas formas de este padecimiento, están relacionadas con mutaciones de genes individuales que afectan a una proteína llamada colágeno, deteriorando las coyunturas a una edad más temprana.

Otras enfermedades

Esta patología puede ser causada por trastornos hematológicos (hemofilia) u osteonecrosis avascular. Además, quienes padecen de artritis reumatoide y gota están más expuestos al riesgo de desarrollar la Artrosis.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas están esencialmente representadas por dolor y limitación funcional. El malestar a menudo comienza de manera insidiosa, como un dolor profundo, no presente en reposo, generalmente localizado en las articulaciones involucradas y puede definirse como “mecánico”.

La molestia está asociada con la rigidez matutina de unos minutos de duración (unos 10 minutos hasta un máximo de 15-20 minutos) que se resuelve con la movilización de la articulación. También se vincula con una limitación funcional de diversos grados según el estadio de la enfermedad.

Puede ser reversible en las primeras etapas para estabilizarse en las etapas cuando aparecen deformidades articulares. La hinchazón de la articulación, generalmente dura, se debe a la presencia de osteofitos, producidos por el roce de las cabezas articulares que ya no están cubiertas y protegidas por cartílago.

Diagnóstico

El dolor mecánico, la limitación funcional, la hinchazón ósea, las articulaciones rígidas son los signos que investiga el especialista cuando se enfrenta a un paciente potencialmente afectado por este padecimiento. Luego se extraen otras confirmaciones de la radiografía convencional.

La radiografía permite observar elementos característicos como la reducción de la línea articular, típicamente asimétrica, esclerosis del hueso subcondral y presencia de osteofitos. Es frecuente el hallazgo de quistes subcondrales.

En las últimas etapas se pueden observar protuberancias óseas y deformidades de las cabezas de las articulaciones afectadas. La ecografía sólo permite una evaluación directa de la integridad del cartílago y la resonancia magnética nuclear permite observar los cambios artríticos en las primeras etapas de la enfermedad.

Tratamiento

El tratamiento se basa en un abordaje terapéutico, farmacológico y/o quirúrgico. El objetivo es hacer que el paciente artrítico recupere su estilo de vida activo. Es importante, adoptar un régimen dietético para perder de peso, si es necesario, sobre todo en el caso de articulaciones sometidas a carga (rodillas, caderas, tobillos).

También es importante corregir cualquier alteración metabólica (diabetes, hiperuricemia, dislipidemia). Y tratar cualquier trastorno vascular (insuficiencia venosa de las extremidades inferiores), adoptar posturas adecuadas durante el día y la noche, realizar actividad física regular, es decir, proteger adecuadamente las articulaciones.

Se pueden utilizar fármacos analgésicos (paracetamol), antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa-2 (inhibidores de la COX2). En algunos casos, las inyecciones intraarticulares de corticosteroides pueden ser útiles para reducir la hinchazón y aliviar el dolor.

Cuando la enfermedad se encuentra en un estadio avanzado y se han establecido alteraciones anatómicas irreversibles en la articulación, el abordaje quirúrgico se convierte en la terapia más adecuada. Con aplicación de prótesis (rodilla y cadera).

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